Cuencos pequeños de cerámica ordenados en cuadrícula sobre lino, cada uno con un ingrediente distinto, vistos desde arriba

Distensión abdominal: 6 causas que no son «comer de más»

«Es que comí mucho.» Es la explicación que casi todo el mundo se da, y la que casi nunca es la correcta.

Si te inflamas con una ensalada igual que con una comida completa, si amaneces plana y a las seis de la tarde pareces otra persona, o si llevas años con esto sin importar cuánto comas, el volumen de tu plato no es el problema.

En el artículo anterior expliqué los mecanismos generales de la inflamación abdominal. Aquí van seis causas concretas que veo en consulta y que rara vez se mencionan.

1. Tu ciclo hormonal

Si menstrúas, es lo primero que hay que descartar y lo último en lo que suele pensarse.

En la segunda mitad del ciclo, la progesterona relaja el músculo liso del intestino. El tránsito se vuelve más lento, retienes más líquido y el abdomen se distiende. No comiste distinto: tu cuerpo está en otra fase.

Cómo lo distingues: anota la hinchazón junto a tu ciclo durante dos meses. Si el patrón se repite en los mismos días, ya tienes la respuesta — y es un patrón que se maneja, no una dieta que perseguir.

2. Estreñimiento que no sabes que tienes

Mucha gente me dice «yo voy todos los días» y aun así está estreñida.

Ir a diario no significa vaciar bien. Si necesitas esfuerzo, si te quedas con sensación de que falta algo, o si las heces son duras y fragmentadas, hay retención — y lo retenido fermenta, produce gas y ocupa espacio.

Cómo lo distingues: la hinchazón crece a lo largo del día y mejora después de una evacuación completa.

3. Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado

Las bacterias deben vivir sobre todo en el colon. Cuando proliferan donde no toca —en el intestino delgado— fermentan la comida antes de tiempo y muy cerca del estómago.

Cómo lo distingues: la hinchazón aparece rápido, a los treinta o sesenta minutos de comer, y empeora justamente con los alimentos «sanos» ricos en fibra fermentable. Es de las pocas causas donde comer mejor hace sentir peor, y eso desconcierta a mucha gente.

4. Celiaquía o sensibilidad al gluten sin diagnosticar

Aquí va la advertencia más importante de todo el artículo, y quiero que la leas antes de tomar ninguna decisión.

No dejes el gluten antes de estudiarte la celiaquía. Las pruebas —anticuerpos en sangre y, si procede, biopsia— solo son fiables si estás consumiendo gluten. Si lo quitas primero, los resultados salen negativos aunque seas celíaca, y te quedas sin diagnóstico y sin poder obtenerlo salvo volviendo a comerlo durante semanas.

Es un error frecuente, se hace con buena intención, y cierra una puerta que después cuesta mucho reabrir.

Cuándo sospecharla: hinchazón con anemia, cansancio, pérdida de peso, aftas frecuentes o antecedentes familiares. Estúdiate primero.

5. Un reflejo muscular descoordinado

Esta es la que más sorprende, porque no tiene que ver con gas ni con comida.

Normalmente, cuando el intestino se llena, el diafragma sube y la pared abdominal se contrae para acomodar el contenido sin que se note por fuera. En algunas personas ese reflejo funciona al revés: el diafragma baja y la pared abdominal se relaja. El contenido es el mismo, pero el abdomen sobresale de forma visible.

Cómo lo distingues: la distensión es muy visible y a veces aparece en minutos, desproporcionada respecto a lo que comiste. Es la sensación de «parezco embarazada» al final del día. Se trabaja con fisioterapia respiratoria y de suelo pélvico, no con dieta.

6. Medicamentos y suplementos que ya tomas

Nadie relaciona su hinchazón con la pastilla que lleva meses tomando.

  • El hierro oral estriñe y distiende con mucha frecuencia
  • Algunos antidepresivos y antihistamínicos enlentecen el tránsito
  • Los edulcorantes tipo sorbitol, xilitol o maltitol —presentes en chicles, proteínas en polvo y productos «sin azúcar»— fermentan intensamente
  • Ciertos suplementos de fibra, si se empiezan de golpe y sin agua suficiente, empeoran lo que venían a resolver

Cómo lo distingues: repasa cuándo empezó la hinchazón y qué empezaste a tomar por esas fechas. La coincidencia temporal es la pista.

Cuándo esto no es un tema de dieta

Busca valoración médica sin esperar si tienes:

  • Pérdida de peso sin proponértelo
  • Sangre en las heces o heces negras
  • Anemia sin causa clara
  • Hinchazón que no cede nunca, ni siquiera al despertar
  • Vómito persistente, fiebre o dolor que te despierta de noche
  • Síntomas que empiezan después de los 50 años

Lo que quiero que te lleves

Seis causas, y ninguna se resuelve comiendo menos. Algunas ni siquiera se resuelven con dieta.

Por eso lo primero no es cambiar lo que comes: es averiguar cuál de estas es la tuya. Y eso se hace observando patrones —a qué hora, con qué frecuencia, en qué momento del ciclo, desde cuándo— con datos tuyos anotados durante unas semanas.


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Este contenido tiene fines educativos y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante síntomas persistentes o de alarma, consulta con tu médico.