Te hinchas después de casi cualquier comida, aunque sea ligera. El abdomen se te tensa como un globo, a veces con dolor, y para la noche la ropa que en la mañana te quedaba bien ya no cierra igual. Has buscado en internet y una palabra aparece una y otra vez: SIBO. Pero nadie te explica bien qué es, si de verdad lo tienes, ni qué hacer si es así.
Vamos a ir despacio, porque es un diagnóstico que se presta a confusión y, a veces, a autodiagnósticos que no ayudan.
Qué está pasando en tu intestino
SIBO son las siglas en inglés de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (small intestinal bacterial overgrowth). En condiciones normales, la mayoría de las bacterias que te ayudan a digerir viven en el colon, el tramo final del intestino. Esa comunidad de microorganismos es lo que se conoce como microbiota intestinal, y ahí cumple su función. El intestino delgado, que va justo después del estómago, tiene relativamente pocas bacterias, porque su trabajo es otro: absorber los nutrientes de lo que comes.
Cuando esas bacterias migran o se multiplican en exceso en el intestino delgado, empiezan a fermentar los alimentos ahí mismo, antes de que termines de digerirlos y absorberlos. Esa fermentación produce gas, y el gas produce la distensión, el dolor y, en muchos casos, la diarrea o el estreñimiento que sientes.
El sobrecrecimiento casi nunca aparece solo. Casi siempre hay algo detrás que permitió que las bacterias se acumularan ahí: un tránsito intestinal lento, una cirugía abdominal previa, el uso prolongado de medicamentos que reducen la acidez del estómago, o enfermedades que afectan el movimiento del intestino, como algunas formas de diabetes. Por eso conviene entender el SIBO como una consecuencia, no como el problema de origen. Tratar solo el sobrecrecimiento sin buscar qué lo causó suele terminar en recaídas.
SIBO no es lo mismo que otras causas de hinchazón
Aquí está la parte que casi nadie explica bien. La hinchazón después de comer también aparece en el colon irritable, en la intolerancia a la lactosa, en la celiaquía sin diagnosticar y en la sensibilidad a ciertos alimentos fermentables. Ya hablamos de varias de estas causas en Distensión abdominal: 6 causas que no son «comer de más». Todos estos cuadros se parecen desde afuera. Lo que los distingue no es qué tan incómoda es la sensación, sino el patrón con el que aparece.
- En el SIBO, la hinchazón suele aparecer rápido después de comer, muchas veces entre los primeros 30 y 90 minutos, sobre todo con alimentos ricos en carbohidratos fermentables.
- Es frecuente que empeore de manera progresiva a lo largo del día, y que amanezcas relativamente plano o plana después de varias horas de ayuno nocturno.
- Puede acompañarse de deficiencias nutricionales, como vitamina B12 baja, porque las bacterias compiten por los nutrientes antes de que tu cuerpo los absorba.
- A diferencia del colon irritable, donde el detonante suele ser más el estrés o ciertos alimentos específicos, en el SIBO el patrón se repite con casi cualquier comida abundante en fibra fermentable.
Ninguno de estos datos, por sí solo, confirma el diagnóstico. La única forma confiable de diferenciar el SIBO de otras causas es una prueba de aliento con hidrógeno y metano, que mide los gases que producen las bacterias después de que tomas una solución de lactulosa o glucosa. Un análisis de sangre o de heces no diagnostica SIBO, aunque a veces se pida para descartar otras causas antes de llegar ahí.
Cuándo consultar: señales de alarma
La hinchazón sola, aunque sea molesta y constante, rara vez es una urgencia. Pero hay señales que cambian la prioridad y que merecen valoración médica pronta, no una prueba de aliento por tu cuenta ni una dieta restrictiva improvisada.
- Pérdida de peso involuntaria, sin que estés buscando bajar de peso.
- Sangre visible en las heces, o heces de color muy oscuro.
- Anemia confirmada en un análisis reciente.
- Dolor abdominal intenso, o que te despierta por la noche.
- Fiebre asociada a los síntomas digestivos.
- Dificultad para tragar, o sensación de que la comida se atora.
- Diarrea que no cede después de varios días.
- Síntomas digestivos nuevos después de los 50 años, especialmente si nunca te has hecho una colonoscopía.
- Antecedentes familiares de cáncer colorrectal o de enfermedad inflamatoria intestinal.
Si tienes cualquiera de estas señales, no esperes a que un artículo de internet te confirme qué hacer. Busca valoración médica.
Qué puedes hacer hoy
Antes de cualquier prueba o tratamiento, hay algo de información que puedes empezar a reunir tú misma, sin costo, y que le sirve mucho a quien te valore después.
- Lleva un registro simple durante una o dos semanas: qué comiste, a qué hora, y cómo te sentiste entre 30 y 90 minutos después. Los patrones que se repiten valen más que el recuerdo de un solo mal día.
- Anota si la hinchazón mejora después de un ayuno nocturno largo, de 12 horas o más. Ese dato, aunque parezca menor, orienta bastante al momento de decidir si vale la pena estudiar SIBO.
- Evita empezar por tu cuenta una dieta muy restrictiva, como la baja en FODMAP, antes de tener un diagnóstico claro. Restringir alimentos sin guía puede aliviar síntomas de forma temporal, pero también puede complicar la interpretación de estudios posteriores y generar carencias si se prolonga sin supervisión.
¿Quieres ir más allá?
Si tus síntomas llevan meses o años y ningún estudio los ha explicado del todo, una consulta de medicina funcional puede ayudarte a poner en orden qué se ha descartado, qué falta por revisar y si el SIBO realmente entra en tu caso o si conviene mirar en otra dirección.
Este contenido tiene fines educativos y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante síntomas persistentes o de alarma, consulta con tu médico.

