Unos días antes de que te baje, el pantalón que te quedaba bien ya aprieta. El abdomen se siente duro, los anillos no entran igual y la báscula marca uno o dos kilos más. Luego empieza el sangrado y, poco a poco, todo vuelve a su lugar.
No te lo estás imaginando y no es que hayas comido de más. Hay razones hormonales bastante claras. Lo importante es saber cuándo esa hinchazón sigue el ritmo de tu ciclo y cuándo ya no.
Qué está pasando en tu cuerpo
La hinchazón antes de la regla suele tener dos componentes que se mezclan: líquido que se retiene y un intestino que se mueve más despacio. Por eso a veces se nota en todo el cuerpo y a veces solo en el abdomen.
El intestino se vuelve más lento
Después de la ovulación sube la progesterona, la hormona que prepara el útero para un posible embarazo. Una de sus acciones es relajar el músculo liso, el tipo de músculo que no controlas a voluntad y que forma la pared del intestino. Con un intestino más relajado, el contenido avanza más lento, hay más tiempo para que las bacterias fermenten los alimentos y se acumulan más gases. Muchas mujeres notan estreñimiento en esa semana.
Cuando la progesterona cae, justo antes o al empezar la regla, el útero libera prostaglandinas, sustancias que lo hacen contraerse para desprender su capa interna. Parte de ellas también acelera el intestino. Por eso es común pasar del estreñimiento a evacuaciones más sueltas en los primeros días del sangrado.
El cuerpo retiene más agua
Las subidas y bajadas de estrógeno y progesterona influyen en las hormonas que deciden cuánta sal y agua guardan los riñones. En esos días algunas mujeres retienen algo más de líquido, que se nota en el abdomen, los senos, los dedos o los tobillos. Cuánto aumenta el peso varía mucho de una mujer a otra y de un ciclo a otro; en general es poco y se va solo en los días siguientes al inicio de la regla. Es agua, no grasa.
Lo sientes más
En la fase previa a la regla, el intestino de muchas mujeres se vuelve más sensible. La misma cantidad de gas que otro día pasaría desapercibida ahora se siente como presión o dolor. Esto es todavía más marcado si tienes colon irritable: es frecuente que sus síntomas empeoren alrededor de la menstruación. A eso se suman los antojos de alimentos salados o dulces, que también aumentan en esa semana.
Cómo saber si es tu ciclo o es otra cosa
La pista más útil es el tiempo. La hinchazón que viene del ciclo tiene un patrón: aparece en los días previos a la regla, mejora en los primeros días del sangrado y hay una parte del mes en la que estás bien. Cuando ese patrón no existe, hay que pensar en otras causas.
- Síndrome premenstrual. Si además de la hinchazón tienes cambios de ánimo, irritabilidad, dolor de senos o mal sueño que se repiten cada ciclo y afectan tu vida diaria, puede tratarse de síndrome premenstrual. Lo explico en síndrome premenstrual: qué es normal y qué no.
- Colon irritable o problemas digestivos de fondo. Si estás inflamada casi todo el mes y solo empeoras antes de la regla, el ciclo no es la causa: está amplificando algo que ya estaba ahí. Ahí el estudio va por el lado digestivo.
- Endometriosis. Cuando la hinchazón viene con dolor menstrual intenso, dolor con las relaciones sexuales o dolor al evacuar durante la regla, conviene descartarla. El abdomen puede hincharse mucho en esos días.
- Miomas o quistes de ovario. Un abdomen que crece de forma progresiva, una sensación de peso en la pelvis o reglas cada vez más abundantes no son hinchazón premenstrual.
- Retención de líquidos por otras causas. Si los pies y tobillos se hinchan todo el mes, si al presionar la piel queda la marca del dedo o si notas falta de aire, eso no es hormonal y debe revisarse.
- Embarazo. Hinchazón, senos sensibles y cansancio también aparecen al inicio de un embarazo. Si la regla no llega, haz una prueba.
Cuándo consultar
Busca valoración médica si tienes cualquiera de estas señales:
- La hinchazón está presente casi todos los días durante más de tres semanas y no sigue tu ciclo.
- Te llenas muy rápido al comer o has perdido el apetito sin explicación.
- Bajas de peso sin proponértelo.
- Notas que el abdomen crece de forma progresiva, o sientes una masa o un bulto.
- Dolor pélvico intenso, dolor con las relaciones sexuales o dolor al evacuar.
- Sangre en las evacuaciones, evacuaciones negras o un cambio en tu ritmo intestinal que no se quita.
- Necesidad de orinar con mucha más frecuencia o urgencia, sin infección.
- Sangrado muy abundante, entre reglas o después de la menopausia.
- Hinchazón de piernas que no se va, sobre todo si es de un solo lado o viene con falta de aire.
- Síntomas nuevos de hinchazón persistente después de los 45 o 50 años.
Acude a urgencias si el dolor abdominal es súbito e intenso, si tienes fiebre con dolor pélvico, vómito que no para, desmayo, o si la pierna hinchada está roja, caliente y dolorosa.
La hinchazón persistente que no sigue el ciclo, con saciedad rápida o dolor pélvico, es uno de los síntomas que no conviene atribuir a las hormonas sin revisarlo. Casi siempre tiene una explicación benigna, pero eso se confirma con una exploración, no se supone.
Qué puedes hacer hoy
- Anota dos ciclos completos. Cada noche apunta el día de tu ciclo, califica la hinchazón del 0 al 3 y cómo fueron tus evacuaciones. En dos meses sabrás si tu hinchazón tiene patrón cíclico o no, que es justo la pregunta que tu médico va a necesitar responder.
- Baja la sal, no el agua, en la semana previa. Tomar menos agua no reduce la retención; puede empeorar el estreñimiento. Lo que sí ayuda a varias mujeres es reducir los alimentos ultraprocesados, embutidos, botanas y sopas instantáneas en esos días, e incluir alimentos con potasio como plátano, aguacate, frijoles o jitomate. Evita los diuréticos y los tés «desinflamantes» sin indicación médica.
- Ayúdale al intestino antes de que se frene. Caminar a diario, sobre todo después de comer, y mantener una fibra constante a lo largo del mes, con verduras, leguminosas o linaza, ayuda a que el tránsito no se detenga tanto en la fase previa. Si subes la fibra, hazlo poco a poco, porque de golpe puede dar más gases.
Seré honesto: estas medidas suelen bajar la intensidad, pero es probable que algo de hinchazón premenstrual siga apareciendo, porque responde a cambios hormonales normales. El objetivo no es que desaparezca por completo, sino que deje de ser un problema. Si con estos ajustes sigues muy incómoda cada mes, hay opciones médicas que vale la pena revisar en consulta.
Un siguiente paso
Si la hinchazón te acompaña más días de los que quisieras, preparé una guía gratuita con los siete pasos que reviso primero en consulta para ubicar de dónde viene y qué ajustar.
Este contenido tiene fines educativos y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Ante síntomas persistentes o de alarma, consulta con tu médico.
